Él siempre está ahí
picándote
dando tu cara contra el hierro
fraccionándote
almacenándote y desperdiciándote
ahí está él mirándote
gritándote que estás muriendo
ahí está él y su reloj
poniendo clavos a tu sien
bañándote en sudor
comiéndose tus días
el tiempo te domina
te descoyunta los huesos
y vacía tus vísceras
en una mesa de metal
el tiempo te arranca la piel
y te lame largo rato
antes de tragarte.
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